CONOCEMOS A CARLOS GILL, EL MAYOR MAGNATE DE LOS NEGOCIOS CON EL ESTADO Y EMPRENDIMIENTOS PRIVADOS EN BOLIVIA

 

 

Carlos Gill Ramírez es el mayor magnate de los negocios del Estado boliviano. De la mano del grupo empresarial que lleva su nombre participó en la construcción de la red de transporte por cable Mi Teleférico, además de que se considera ideólogo e impulsor del tren bioceánico y, en dos años, planea abrir en Rosario, Argentina, un puerto granelero de uso exclusivo para Bolivia.

Estos tres proyectos estratégicos para la economía boliviana son, según él, las razones que lo mantienen en contacto directo con el presidente Evo Morales, en comunicaciones telefónicas de al menos una vez por mes, para tenerlo al tanto de los proyectos.

El Grupo Carlos Gill Ramírez está dividido en seis grandes áreas: industrial, logística, representaciones comerciales, comercio y franquicias, medios de comunicación y, por último, construcción.

En cuanto a su participación en los medios, Gill es dueño del periódico paceño La Razón y asegura que uno de sus principios como empresario es que mientras más distante se encuentre de las decisiones editoriales de su matutino, mejor será el producto.

Hace una semana, Gill recibió a una comitiva de 14 periodistas bolivianos en Asunción del Paraguay, donde ofreció un recorrido por la planta de Pinturas Montana, en las afueras de la capital.

En el encuentro, el empresario tomó con humor que por mucho tiempo se haya especulado sobre su procedencia, sus inversiones en Bolivia y que hasta se haya ganado la fama de ser un “fantasma”.

Todo eso en razón de que casi no apareció en los medios y nunca -hasta la anterior semana- se dio a la tarea de precisar cuáles eran sus inversiones en el país.

Entre las millonarias y diversas inversiones del Grupo Carlos Gill Ramírez en Bolivia se encuentra su participación en la construcción de la red de teleféricos de La Paz.

A través de su empresa Cotienne, Gill accedió a ser “subcontratista” de la firma austriaca Doppelmayr, con la que ejecutó la construcción de la red de transporte masivo de Mi Teleférico.

Pero, además de ésta, Cotienne se adjudicó otras obras de construcción en el sector petrolero boliviano, experiencia que le valió para trabajar con Doppelmayr.

Gill, también cónsul honorario de Paraguay en Venezuela, afirmó que hasta la fecha lleva invertidos al menos 300 millones de dólares en los negocios de logística que tiene en Bolivia. Y dentro de esa actividad se encuentra el transporte vía férrea de la carga boliviana hacia los puertos de exportación, principalmente en lo referido a minerales y granos.

Además de tener participación en la edificación orientada al negocio petrolero y su incursión en el tendido de la red de transporte por cable, en el sector de la construcción, el grupo de Gill tiene planeado realizar inversiones en Santa Cruz de la Sierra.

En la capital oriental, sobre la avenida Cristo Redentor, entre el cuarto y quinto anillo, construirá un edificio de departamentos sobre 30.000 metros cuadrados, diseñados para calificar dentro del crédito de vivienda de interés social, que también reunirá áreas comerciales y de oficinas.

Con el negocio de la logística para el servicio a empresas bolivianas, Gill Ramírez explicó que su grupo tiene un fondo destinado al sector agrícola y otro parecido para el sector ganadero, “que va progresando bastante bien”.

El empresario sostuvo que no tiene inversiones en el sector minero, pero sí una importante participación en la logística.

Su compañía del rubro presta servicios a la Minera San Cristobal, Manquiri y Comibol. “Prestamos la logística para toda la minería, pero no tengo inversión minera”, manifestó.

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