PELIGROSO NEXO DEL PCC CAE EN SANTA CRUZ

 

Se trata de un forajido delincuente brasileño que se afincó en Santa Cruz entre marzo 2000 a noviembre de 2003 usando dos identidades falsas. Una en nombre de Antonio Carlos Lijerón y otra en nombre de Francisco Nilton Becerra, ambas con nacionalidad boliviana. Informes de medios impresos de su país, dan cuenta que el extranjero simuló un matrimonio con una mujer boliviana para intentar acceder a la ciudadanía. En su época tenía mucha influencia en el mundo criminal y se ganó el apodo de «El Patrón», pero finalmente la Policía de Sao Paulo lo bautizó como «Edgarzinho», cuyo nombre verdadero es Edson Do Santos Silva, de 50 años.

A su salida de Bolivia hacia su país, este fin de semana agentes del Centro Especial de Investigaciones Policiales (CEIP) mediante informes de Inteligencia alertaron su ingreso a Santa Cruz con el supuesto fin de adquirir armas de grueso calibre para ejecutar atracos en la ciudad y exportar hacia Brasil, reza el informe policial que lleva el rótulo de cohecho activo y organización  criminal.

El documento hace mención que dos brasileños Edson y un tal Jefferson (prófugo) estarían gestionando la compra de armas de grueso calibre. Es así que en fecha 12 de mayo, policías de Inteligencia logran ubicar a las 21:00 un vehículo marca Kia tipo Sportage y se aprehende a Do Santos Silva. Del lugar logró escapar en otro motorizado Jefferson, que alertado de la presencia del CEIP logró ponerse a buen recaudo. A las 22:30, el aprehendido recibió una llamada de Jefferson, quien lo citó cerca a un supermercado y enterado del arresto del cómplice intentó sobornar a los uniformados con 2 mil dólares para que dejen a Edson libre. Armada la vigilancia, tras la cita acordada y a esperas que apareciera el prófugo se arrestó a Lilian Michele R.D. (27) brasileña y Jorge S.R. (36), ambos amiga y chofer de Jefferson, prófugo de la justicia. Una tercera persona de iniciales T.M.O.P. quedó en libertad.

El documento en su valoración señaló que Edgar admitió que su amigo Jefferson era quien realizaba la compra de armas de grueso calibre y que ingresó el pasado 5 de mayo por Corumbá supuestamente a reconocer a un hijo que tiene con una ciudadana boliviana. Gran parte de este arsenal estaba destinado supuestamente a la organización criminal más temida en el Brasil, PCC. En uno de los celulares secuestrados por el Ministerio Público se encontró un video casero grabado desde una pista clandestina donde se observó a una persona de nacionalidad boliviana cargar con droga una avioneta y luego exigir que se haga efectiva la paga.