VIRGINIO “AMARILLO” LEMA: QUIERO SER PRESIDENTE

 

VERDAD CON TINTA: Mercedes Bluske Moscoso y Jesús Vargas Villena

“No hay que preocuparse de ganarle a Evo, creo que ya ha perdido, la preocupación es de qué pasará después como Estado”, dice a modo de introducción, Virginio Lema Trigo, un tarijeño carismático como su padre, José Antonio Lema Molina (1944-2008+), más conocido como el “Gringo Limón”.

Con un buen desayuno en su domicilio ubicado en la zona de Senac, Virginio, apodado por sus conocidos como “Amarillo”, presume a los invitados de los sándwiches que acaba de preparar, “son los mejores del mundo”, dice con su tono cantado, y bueno…tiene un buen legado del padre, que fue uno de los cocineros más reconocidos del país.

“Rojo, amarillo y verde”, decía Gringo Limón al culminar sus programas televisivos de recetas de comidas, siempre terminaba con ajíes o pimentones con esos colores que para él, simbolizaban el amor que tenía por el país.

Virginio en la misma línea de su padre, dice sentir ese amor por su país, por el que cree que pueda dar más, si es necesario desde la silla presidencial.

Es abogado de profesión, pero ligado por casi 20 años a los medios de comunicación, fungiendo actualmente como director del periódico El Chaqueño que es impreso en Yacuiba, además dirigió medios en la ciudad de Tarija.

También es director de la fundación Rincón de la Victoria que se encarga de tratar temas medioambientales, específicamente el cuidado del agua en el valle central de Tarija, siendo Sama su punto de concentración.

Este singular personaje, confirmó su intención de participar en las próximas elecciones presidenciales del año 2019.

¿Vas a ser candidato? Es la pregunta de uno de los periodistas de Verdad con Tinta y la respuesta se da con su característica chispa…”Seré presidente”.

En eso se le vuelve a recalcar la pregunta…

“Falta un año para eso, pero sí quiero ser presidente”…dice ya serio. “Quiero ser candidato”.

Al hacerle la pregunta de qué partido político es con el que iría, respondió que no tiene, aunque no descartó que pueda ser invitado por alguno. “Hay la posibilidad todavía abierta de poder participar”.

“No tengo un partido como la gran mayoría de los bolivianos, más del 90% no pertenece a un partido político”, aseguró.

Un presidente chapaco más…dice uno de los periodistas…y su respuesta es enfática al decir que podría ser el cuarto.

Volviendo al tema electoral, refirió que esta postulación responde a una necesidad de cambio, pero real, pues la mayoría de los candidatos que se presentan para esta elección, estuvieron participando por lo menos en los últimos 20 años de la política boliviana, incluyendo Evo Morales Ayma del Movimiento Al Socialismo (MAS), a quien lo pone junto al banco de los antiguos políticos.

“Todos han hablado de que las plataformas deberían participar, debería haber renovación, etcétera… pero ¿no hay nada no?”, pregunta irónicamente.

Para Lema, la democracia es una renovación permanente, “si no entendemos eso, entonces deja de ser democracia”.

Para él, la aparición cada vez de más candidatos en la oposición con un objetivo fijo de vencer a Evo Morales es previsible y equivocado.

Para él, deben aparecer nuevas perspectivas en la política, de forma que el objetivo no sea en sí vencer a Evo, sino qué tipo de Estado es el que se quiere construir, porque a su percepción el Movimiento Al Socialismo (MAS) ya perdió, algo que pudo ser palpable en el referendo del 21 de febrero de 2016.

Su principal argumento es que la mayoría de los candidatos ya cumplieron algún cargo de jerarquía en la función pública, o ya fueron presidentes o vicepresidentes, no existe una verdadera renovación. Siendo él un nuevo rostro con nuevas perspectivas.

Su propuesta se basaría en un cambio radical del modelo de Estado “¿Cómo pretendemos cambiar la justicia, si los que nombran a los miembros del Tribunal Supremo de Justicia son los políticos, si los que nombran al fiscal general son los miembros del Parlamento?

Refiere que esos son cambios son fundamentales, debiendo realizarse en el Estado, de forma que la toma de decisiones desde el poder central no afecten directamente en todo el entorno, generando menos dependencia del Gobierno Nacional como la existente en la actualidad.