BOLIVIANOS EN PISIGA DUERMEN A LA INTEMPERIE, SIN COMIDA NI AGUA

Hora que pasa más bolivianos llegan a unos metros de Pisiga, frontera con Chile. Una zanja separa a cientos de bolivianos, quemados por el sol, sin techo, agua ni alimentación, y a militares pertrechados que al parecer no escuchan ningún clamor. Eso sí, el martes recibieron pedradas e insultos de alrededor de 300 compatriotas que intentaron sin éxito pasar la barrera y ayer el número superó los 500 y al anochecer continuaron llegando más compatriotas con el deseo de ingresar al país.

El alcalde de Colchane (Chile), Javier García, informó que anoche pernoctaron 530 personas, en su mayoría varones y jóvenes: 30 personas de la tercera edad, 18 menores de edad, entre ellos niños y bebés, tres mujeres embarazadas y tres personas con salud delicada.

Página Siete conversó ayer vía WhatsApp con algunos bolivianos que se encuentran al otro lado de la frontera. Todos evitaron dar su nombre por temor a represalias. Dijeron que están “botados” o abandonados. Relataron que el martes se enfrentaron a los militares, con la intención de cruzar la frontera, porque no comieron nada desde el domingo, cuando empezaron a llegar al lugar. “No tenemos alimentos y no hay ni para comprar, menos agua”, dijo una mujer joven que dijo que su objetivo es llegar a Cochabamba.

Otro joven, que dijo que es de Santa Cruz, relató que llegan a Pisiga en grupos de 30, 50 y 60, de distintos lugares de Chile. “Llegamos de Santiago, de la capital; el bus nos trajo hasta Iquique y de ahí tomamos taxis hasta Huara” y de ahí a Pisiga, “algunos emprendieron larga caminata y otros en taxis que cobran muy caro”.

Relató que los compatriotas que llegan a Pisiga y pretenden ingresar a Bolivia porque tienen las siguientes razones: las fuentes de trabajo se cierran en las ciudades de Chile, donde trabajaban de manera temporal, porque se prepara la declaratoria de cuarentena total en ese país contra el coronavirus. “Entonces, no podemos quedarnos en un país donde el costo de vida es muy caro, por eso estamos aquí”, añadió.

Anticipó que más bolivianos afligidos continuarán llegando a Pisiga porque “en Chile se cierra todo” por el Covid-19. Una mujer que pretende llegar a Santa Cruz dijo que los alimentos son caros en el vecino país: un “completo” o hot dogs cuesta 20 bolivianos y no sacia. En Pisiga no hay nada. Otra mujer, originaria de Cochabamba, relató que su grupo tuvo que caminar 180 km entre Huara y Pisiga. “Aquí la situación está muy crítica, hemos venidos caminando de Huara hasta Colchane (a unos passos de Pisiga); unos caminando y otros en taxis. En Huara el Alcalde nos ha dicho que no tiene recursos, alimentos ni agua, entonces tuvimos que caminar”. En la frontera, donde gran parte del día corre el ventarrón, una mujer dijo que “no hay alojamiento ni comida; los chilenos nos dan alimentos, nuestras autoridades nada; la gente se desmaya porque no tiene comida, no hay ni para comprar”.

“No somos del MAS”

El Gobierno denunció el martes que los bolivianos al otro lado de la frontera pretenden romper la cuarentena con su ingreso sin pasar por migración ni control sanitario. “Tenemos identificados con nombres y apellidos a 33 ciudadanos, salieron del país casualmente en febrero de 2020, es decir, todo este movimiento terrorista para ejercer violencia lo habían planificado hace más de un mes”, dijo el director nacional de Migración, Marcel Rivas. Además los acusó de tener militancia política con el MAS, que gobernó el país durante 14 años, que les pagaba 300 bolivianos por día para movilizarse.

Una mujer y un varón dijeron que su presencia en la frontera no es por un tema político sino porque sus trabajos en Chile fueron cerrados por el Covid-19. “Eso es falso, es una mentira; hemos llegado por grupos de 50, nadie ha estado concentrado con ningún partidos y eso es falso”, dijo la mujer. El varón afirmó que la acusación “es política y están haciendo política con nuestras vidas; no somos del MAS, solo queremos volver a nuestro país, pasar a Pisiga y allí nos declararemos en cuarentena”.

Alcalde de Colchane denuncia “tragedia humanitaria” y avisó a la ONU

El alcalde de Colchane (Chile), Javier García, denunció ayer que los 530 bolivianos, hasta horas de la noche, en Pisiga viven una “tragedia humanitaria” sin techo, alimentos ni agua, porque los gobiernos de su país y de Bolivia se olvidaron del numeroso grupo de personas que hora que pasa llegan más compatriotas a un lugar donde el frío en la noche es cuatro grados bajo cero, en el día un calor sofocante y en medio del ventarrón.

“La Alta Comisionada de los DDHH de la ONU tiene conocimiento de esta situación, también la OEA, DDHH de Chile y a la ONU Bolivia; también los medios de comunicación de Europa y de América Latina”, dijo García, porque “la presidenta (Jeanine) Añez actuó de manera irresponsable y el gobierno de Chile ha hecho oídos sordos a esta realidad que es triste; es una tragedia humanitaria”.

Relató que los bolivianos están en su jurisdicción municipal (Colchane) y allí las mujeres con sus hijos pernoctan en lugares donde hay techo, además de los adultos mayores, pero la mayoría de los bolivianos duermen sobre cartones y a la intemperie. “Hemos distribuido frazadas pero no alcanza para todos, son muchos”, dijo.

Afirmó que en el lugar no hay restaurantes, tiendas ni alojamientos, pues los pocos chilenos que viven en el lugar se aprovisionan en Pisiga. Dijo que los bolivianos se enfrentaron el martes a los militares no tanto para generar conflictos sino porque no habían comido día antes ni en la misma jornada. “Les dimos hoy (ayer) almuerzo y cena; no hemos tenido apoyo del gobierno de Chile ni de Bolivia”. Descartó que los bolivianos en la frontera tengan alguna militancia con algún partido político, como denunció el Gobierno de Bolivia, vinculándolos con el MAS. “Hay vulneración de los DDHH de las personas que no tienen vínculos políticos, son de clase social no privilegiada”, dijo.

Página Sietd