NIÑO FUE ASESINADO A GOLPES EN LA COCINA DE SU CASA EN UNA DISPUTA POR COMIDA. SU HERMANASTRO SERÍA EL AUTOR

El pequeño de 9 años de edad, Ronald Villanueva López, tras dos días de haber sido reportado como desaparecido, fue encontrado enterrado en un lote baldío en la misma cuadra de su casa, con lesiones en la parte frontal y occipital de la cabeza. El autor sería su hermanastro.

La Policía estaba movilizada buscándolo ya que se temía que Ronald hubiese sido víctima de trata y tráfico por parte de inescrupulosos delincuentes o de las múltiples pandillas que pululan por su barrio, en la zona sur de Cochabamba.

Pero la realidad excedío su temor, tras descubrirse que el menor había sido asesinado en la cocina de su propia casa, siendo su cuerpo trasladado y enterrado en el piso de tierra de una vieja y precaria habitación, edificada en un lote baldío al lado de su casa, siendo cerrada con un candado posteriormente, para evitar que se descubriera el macabro crimen.

Los policías detectaron en la cocina de la familia Villanueva algunas manchas de sangre y unos cuadernos en los que se había derramado sopa. Y evidenciaron unas huellas de arrastre hasta el lote baldío, donde fue hallado el cuerpo.

El niño fue asesinado a golpes. Su cabeza tenía varias heridas y su cráneo sufrió dos hundimientos en los huesos frontal y occipital. Los padres de Ronald entraron en contradicciones sobre varios aspectos de la desaparición del niño, por lo que fueron aprehendidos con fines investigativos.

Sin embargo, las pesquisas revelaron que el último que vio al pequeño con vida, fue su hermanastro de 13 años de edad con el que almorzaba el miércoles en la cocina. Los dos menores habrían discutido por la distribución de comida y el mayor estalló en ira. Presuntamente tomó un combo y golpeó a Ronald en la cabeza hasta matarlo.

Los dos hermanos eran hijos del mismo padre, pero de distinta madre. Según algunos miembros de la familia, “peleaban de vez en cuando por celos, pero como lo hacen todos los hermanos”.

Ayer en la tarde, el adolescente de 13 años fue arrestado en la terminal de buses cuando, aparentemente, intentaba darse a la fuga. Fue llevado a la fuerza anticrimen, pero la ley establece que los menores de edad son imputables a partir de los 14 años y el adolescente detenido, recién los cumplirá en agosto, por lo que no podrá ser procesado. Fue llevado a una casa de acogida.