EN BERMEJO COBRAN POR INTRODUCIR MERCANCÍA ILEGAL

 

Se prepara para llevar 80 kilos en una bolsa de yute que será sujetada por su cabeza. Marco espera a los dueños de la mercadería para realizar su trabajo: pasar bultos al lado argentino por 10 bolivianos, aunque a veces cobra menos. Hace todos los días ese recorrido ilegal introduciendo mercadería desde Bermejo (Tarija) a la población argentina de Aguas Blancas.

Tres policías miran a Marcos y a otros bagalleros y poco pueden hacer. Es más, la Gendarmería del vecino país también está atada de manos. Esto porque la Alcaldía de Bermejo decidió cobrar un boliviano por bulto, algo así como un impuesto para limpiar la zona. En la frontera lo ilícito ahora se convierte en legal. Marcos es parte de los 180 bagalleros que trabajan en la frontera entre Bermejo (Bolivia) y Aguas Blancas (Argentina).

Acomoda la mercadería en el lado boliviano en un gran bulto y la traspasa en una embarcación precaria hecha con neumáticos y madera. Al frente sujeta la bolsa con su cabeza y trota en medio de la vegetación. Son diez minutos a pie para llegar a Aguas Blancas, donde la mercadería se reparte a varias ciudades de la vecina nación, incluso la capital Buenos Aires.

En el lado boliviano, tres funcionarios de la Alcaldía de Bermejo transforman lo ilícito en lo legal. Cobran a los dueños de la mercadería un boliviano por bulto que pasa a Argentina. Al día, según estimaciones de los bagalleros, pasan más de 3.500 bultos, por lo que habría una ganancia igual. El municipio informa que esos recursos recaudados son destinados a la limpieza del lugar.

En la zona fronteriza hay tres tipos de trabajadores. Los que empaquetan los bultos; los bagalleros, que trasladan la mercadería que llega especialmente de Perú y de Chile; y los gomones, quienes son dueños de las embarcaciones ocasionales. Son los primeros quienes despojan la mercadería de sus paquetes originales. Esto lo hacen para ingresar más productos en las lonas. Ellos dejan cajas, plásticos y bolsas en las orillas. Por lo general se introduce a Argentina ropa y zapatillas.

El director de Ingresos del municipio de Bermejo, Ricardo Aramayo, admite el cobro, que es realizado por la Dirección de Medio Ambiente, y señala que fue coordinado con empaquetadores, bagalleros y gomones.

“Ese dinero es destinado para la limpieza del lugar. Al finalizar la tarde esa área queda totalmente inundada de desechos que dejan. Sobre todo cajas y bolsas de la mercadería que pasa a Argentina”, remarca Aramayo.

Los funcionarios de la Alcaldía de Bermejo entregan un boleto a los dueños de la mercadería. El papel tiene el escudo de la ciudad y dice: “Tasa de Aseo Urbano”. Tiene número correlativo y en su pie anuncia la Ley No. 755 y la Ordenanza Municipal 010/1998. Ambas normativas se aprobaron para la gestión integral de residuos. EL DEBER