COCHABAMBA: UN CENTRO QUE ASISTE A FAMILIAS VULNERABLES TUVO QUE HACER UN CEMENTERIO, DONDE TERMINAN LOS RESTOS DE NIÑOS SIN RECURSOS, ABATIDOS POR EL CÁNCER

 

En un cementerio de Cochabamba están enterrados unos 20 niños sin recursos vencidos por el cáncer, debido a que sus familias se quedaron sin un centavo para sepultarlos luego de librar una dura batalla contra el cáncer. En tanto que otros fueron abandonados.

El voluntario Aristide Gazotti es el responsable de este cementerio y también de La Casa de los Niños, un centro que asiste a familias vulnerables. En este pequeño camposanto están las cenizas de estas víctimas de la enfermedad y de la pobreza. Muy cerca está una capilla con las fotografías de cada uno.

Al caminar por este cementerio, Gazotti dice: “No sé si lo conocen, está aquí”. Ojalá fuera una mentira; no lo es. En el lugar existen lápidas diminutas y piedras de toda forma que tienen escritos los nombres de los niños, algunos pétalos y mensajes.

Abandono

En Cochabamba, cada mes se diagnostican al menos dos casos de cáncer en niños.

Desde 2013 a la fecha se detectaron 221 pacientes, sólo 63 están en tratamiento en el oncológico del hospital Manuel Ascencio Villarroel.

Al ser una enfermedad sumamente cara —pues se estima que tratar a un niño con cáncer cuesta 1,8 millones de bolivianos durante cinco años—, el 71 por ciento abandona el tratamiento.

Los médicos y las familias argumentan que el abandono del tratamiento del cáncer infantil es una consecuencia directa de la falta de recursos, la escasa cantidad de trabajadores, la distancia para acceder a un centro, un diagnóstico tardío y costoso.

El porcentaje de sobrevivencia es mínimo, el 20 por ciento, porque los niños dejan la medicación.

“Con las manos atadas”

“Hoy fuimos al hospital, vimos seis niños nuevos con cáncer, sus familias sin ninguna posibilidad de recursos para hacer una resonancia. Ahí me pregunto: dónde está el Estado”, cuestionó Gazzoti.

En el pasillo del oncológico pediátrico del hospital del niño, las madres conversan con un tono de preocupación y están pendientes de las donaciones que llegan para el tratamiento de sus hijos.

Los pagos por un nuevo examen, una transfusión de sangre o una radioterapia inquietan. “Muchas familias abandonan el tratamiento por el dinero y los niños fallecen (…) Yo, cuando recibí el diagnóstico de mi hijo, no tenía ni para mis pasajes, pedí ayuda a todo el mundo”, contó una mamá, Martha Chambi.

Sin explicación sobre las causas y poca prevención

Las causas concretas del cáncer infantil en Bolivia continúan siendo un misterio.

“Lamentablemente, no tenemos una causa concreta del cáncer, no las tenemos en ninguna parte del mundo, tenemos algunas relaciones como los derivados del petróleo, los insecticidas, el humo del cigarrillo, alteraciones genéticas, pero no tenemos una causa específica”, señaló sobre el tema la oncóloga pediatra Beatriz Salas.

Agregó que la falta de este conocimiento impide una prevención efectiva. Las madres reciben el diagnóstico de cáncer de sus hijos con sorpresa y desconocen las razones. “Nosotros hemos pedido al Ministerio de Salud que pueda indagar más sobre las causas, porque incluso hemos visto que ahora hay más niños con cáncer que vienen del campo”, comentó Dalsy Serrano.

LOS TIEMPOS

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