REPORTAJE A EXCOMBATIENTE TORRES: ERA DE LA CABALLERÍA, PERO EN LA GUERRA NI CABALLOS TENÍAMOS

 

 

Han pasado más de ocho décadas desde que acabó la Guerra del Chaco, pero Jacobo Torres de 104 años y excombatiente conserva decenas de recuerdos llenos de valor, hermandad y de una fuerza que lo ha llevado a enfrentar una variedad de obstáculos a lo largo de su vida.

Jacobo es uno de los pocos beneméritos de la Guerra del Chaco que aún vive. Nació el 21 de julio de 1914 en Toro Toro, Potosí. “He llegado a Toro Toro en la barriga de mi mamá y volví en su espalda”, dijo. Hoy vive en la zona sur.

Tiene siete hijos, 30 nietos, 54 bisnietos y un tataranieto. Una de sus hijas falleció hace cuatro años. “Siempre estoy bien, puedo llegar todavía a pie hasta Oruro, tengo fuerzas por demás”, aseguró Jacobo con una sonrisa que iluminaba su rostro.

Antes de esta conversación, el longevo Jacobo interpretó algunas melodías en su charango. “Boquerón abandonado, sin comando ni refuerzos tu eres la gloria del soldado boliviano, ahora sí que no me rindo ante el cobarde k’arachaki”, cantó con mucha emoción.

Jacobo perdió a su padre a los 14 años. A esa edad comenzó a trabajar para ayudar a su mamá y hermanos.

Para enterrar a su papá, Narciso Torres, tuvo que pedir ayuda a las vendedoras en el mercado en Capinota, lugar donde vivía.

“He ido a la guerra después que ha muerto mi papá Narciso, yo no tenía qué ponerme, quería ir a la guerra a morir, porque sentía que aquí no tenía nada, allá a pura ametralladora nosotros nos defendíamos”, recordó.

Al enterarse del llamado a la guerra, él decidió enlistarse y llegó a formar parte del Regimiento Warnes 11 de Caballería. “No sé porque se llamaba así, porque ni caballos teníamos”, ironizó.

Ante su avanzada edad existen muchos detalles que no recuerda, aun así su alegría y carisma continúan animando la vida de sus hijos.

“Carmen Rosa más hermosa que una rosa”, comenzó a cantar al recordar al gran amor de su vida, su esposa, quien falleció a los 86 años a causa de una hernia.

“El médico la mató, aquí muerta nomás ya ha llegado”, recordó con tristeza.

Natividad Torres, una de sus siete hijos, dijo sentirse orgullosa de su papá, porque pese a cualquier adversidad supo salir siempre adelante.

“Le gusta mucho el mote de haba con queso, el papa huayco con queso, es bien gustoso, le gustan las cosas dulces, chocolates, tortas todo eso. Se preocupa mucho por sus animalitos si no les ve nos pregunta por ellos”, contó.

Uno de sus 30 nietos, Dennis Amilcar Torres, es quien más tiempo pasa con su abuelo. “He vivido con él gran parte de mi vida en Sipe Sipe, es un orgullo saber que él es mi abuelo, me gusta escuchar siempre sus historias, me siento afortunado de tenerlo a mi lado aún”, expresó.

Una de las hijas mayores de Jacobo, Clotilde (62), contó que su papá hasta los 90 años seguía construyendo cosas. “Esta mesa la construyó poco a poco, con las maderas que encontraba, sólo pedía ayuda cuando necesitaba cortar madera, esta mesa es un tesoro para nosotros”, contó, al mostrar una mesa hecha con diferentes tipos de madera, bajo la que dormía una de las mascotas de Jacobo.

“Me siento orgullosa de él, es alegre y está sanito, de nada se enferma, sólo hay que atenderle con cariño”, contó.

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