MISS VENEZUELA: “HASTA LOS ANIMALES EN BOLIVIA LA ESTÁN PASANDO MEJOR QUE EN VENEZUELA… CUANDO EVO PRETENDA TOMAR EL RUMBO DE VENEZUELA, SERÁ EL MOMENTO PARA QUE EL PUEBLO LE PONGA UN ALTO”

 

No hay bus público en Caracas. Las ‘perreras’ (como le llaman a los camiones ilegales) son la única forma para moverse de un lugar a otro. “Es muy similar a un traslado de vacas”, relata La miss Venezuela Nariman Battikha. Y agrega: “Lo que te cuente, quedará corto, porque hasta los animales en Bolivia la están pasando mejor que en Venezuela”. Y su voz parece quebrarse.

Pero la miss, que participa en este momento en el Reina Hispanoamericana 2018, prefirió responder y no callar ante la crudísima realidad que vive el país de las reinas de belleza. Cuando vio a ese hombre devorarse un perro en plena calle de la capital se interrogó a sí misma: “¿Cómo voy a dormir ahora?”. Y al parecer no encontró consuelo.

Ella cuenta lo que sale en la televisión y en los diarios, pero escarba hasta el fondo. Asegura que la hiperinflación vuela como un buitre sobre Venezuela y que, efectivamente, no hay ni jabón ni afeitadora ni champú ni papel higiénico y ni pasta dental en el supermercado. “Y aquí no importa si tienes dinero o no… porque entrás al ‘súper’ y no hay ni pollo”.

Una vez pensó irse de ese infierno, pero no lo hizo. Quizá mantiene ocupado su cerebro y no tiene tiempo para convertirse en una más de los miles que iniciaron un histórico éxodo por la región para encontrar una mejor calidad de vida. Ella los comprende. Y lo lamenta.

Entre los que no abandonaron sus casas están los ‘enchufados’ (un término que se usa allá) al Gobierno. ‘Ellos’ tienen bolívares, pero al encontrar las tiendas vacías viajan a Aruba para conseguir lo básico de la canasta familiar. Quizá EEUU resulta ser otro buen proveedor. Y los que tienen la billetera vacía “deben mendigar comida”. O meter las manos a un contenedor de basura.

Una noche Nariman se recostó sobre su almohada, pero estaba inquieta. Y oró. Tenía que agradecerle a Dios por su vida y su familia, pero terminó pidiéndole un supermercado con alimentos. “Era como decirle que llueva oro, era como pedirle algo imposible y luego pensé: ‘Nadie debería rogar por alimento’… Y es que lo que estamos pasando en Venezuela no es normal. Es insostenible, es fuerte”, encierra.

En su momento Hugo Chávez fue lo que el pueblo quería. Eso sale de la boca de Nariman. Y subraya que hasta su familia votó por él, porque era un líder y visionario, y mucha gente vio a Maduro un ‘heredero’ suyo. “Pero todo lo que ha hecho este señor es incorrecto”, engloba y sigue: “No voy a decir que Hugo Chávez era un presidente increíble, pero sí era mucho mejor (que Nicolás Maduro)”.

Los padres de Nariman son comerciantes. Y en estos días grises no han tenido buenos ingresos, pero están dispuestos a seguir batallando por sus hijos. Dentro de poco la joven, de 23 años, será economista. No le queda ya nada para eso. Solo la tesis.

Dice que como futura profesional debe señalar que la salida a la crisis de su país es primero económica y después social. Apunta a que se necesita generar una atmósfera de confianza y seguridad para la producción, y la inversión nacional y extranjera. Eso solo será posible si Maduro deja el cetro.

Un consejo. “Cuando Evo pretenda tomar el rumbo de Venezuela, entonces ese será el momento para que el pueblo le ponga un alto”. Eso es lo que le dice a los bolivianos y pide: “Hay que estar pendientes”.

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