VOLUNTARIOS LE CONSTRUYEN SU CASA Y LE CAMBIAN LA VIDA A FERMÍN

Montado en su bicicleta rosada y acompañado de Jucumari, su perro, llegó ayer a su nuevo hogar. Fermín Puma Molina, de 81 años, vivía en condiciones precarias, pero su vida cambió tras que voluntarios se solidarizaran y le construyeran una habitación para que “nunca más pase frío”.

Ladrillos puestos unos encima de otros, bolillos que sostenían viejas calaminas y unas tablas que formaban su cama eran parte del espacio reducido en el que habitaba, en un lote ubicado en la zona de El Abra (Sacaba).

Fermín usaba bolsas plásticas y papeles para tapar los orificios de los ladrillos y combatir las bajas temperaturas en las noches y madrugadas. Ahora, descansa en una habitación digna que fue equipada con la solidaridad de varios ciudadanos. Tiene una cama, un ropero, un estante y un baúl lleno de productos de primera necesidad. Además, le hicieron llegar una garrafa y una cocina pequeña para que pueda preparar sus alimentos, puesto que antes lo hacía en un fogón a leña.

Juan Pablo Heredia, uno de los 10 voluntarios que cumplió el sueño de Fermín, contó que desconocían que había un adulto mayor viviendo en ese lote que parecía abandonado. Lo encontraron en condiciones precarias y solo tenía tres achojchas y un poco de sal para alimentarse. Tuvieron que recolectar algunos víveres.

Uno de los jóvenes se contactó con Herlan Ramírez, concejal de Sacaba, y le pidió ayuda para el ancianito, considerando que la autoridad creó un Banco de Alimentos para las familias necesitadas de ese municipio en este período de confinamiento tras el brote del coronavirus.

Ramírez se comprometió con la causa, al igual que los voluntarios, e inicialmente pretendían mejorar el cuarto improvisado que tenía Fermín, pero hubo familias que se solidarizaron con la situación del adulto mayor. Con el aporte de todos, entre mano de obra y materiales de construcción, lograron construirle una habitación y un hall (entrada) desde donde observa, sentado en un mueble de madera, lo que sucede en la calle en compañía de Jucumari y Osito, sus dos mascotas.

HELADERO Fermín contó a OPINIÓN que vendía helados en las unidades educativas de El Abra antes de la emergencia sanitaria, pero ahora las escuelas están cerradas y no puede salir a comercializar en su bicicleta, donde ataba su recipiente térmico para llevar sus productos.

“De Nordland sacaba helado, pero ya no puedo traer nada”, manifestó Fermín, quien también preguntó: “¿Cuándo volverán los niños a las escuelitas?”, pero nadie pudo responder lo que esperaba.

El adulto mayor nació el 5 de abril de 1939 en Tapacarí (Cochabamba). Se dedicaba a la agricultura, de acuerdo con la información de su cédula de identidad. Vive solo hace ocho años, en Sacaba. Su esposa falleció hace más de 50 años y Fermín no se volvió a casar.

Su hermana se fue a Argentina, hace muchos años, y presuntamente falleció en ese país. Fermín dijo que tiene un primo que vive en Quillacollo que responde al nombre de Nicanor, pero que no pudo ubicarlo. “He ido a buscarlo, pero las casas se han llenado y no le he podido encontrar”, indicó con tristeza.

Ramírez, en compañía de los voluntarios, realizó ayer la entrega oficial de la vivienda y destacó la solidaridad del adulto mayor pese a su situación de abandono. “Es una persona que se preocupa por el prójimo. Cuando le trajimos algunos productos, él nos condujo hasta la casa de una familia necesitada diciéndonos que atravesaban una situación difícil y que quería que todo lo que le llevamos pase a ellos”.

Fermín ya tiene una casa, pero la propiedad que ocupa no cuenta con servicios básicos (energía eléctrica, agua y alcantarillado). El adulto mayor toma sus dos bidones pequeños y va a la vivienda que está casi en frente de la suya, donde le regalan agua las veces que necesite para su alimentación y aseo personal.

Los voluntarios pidieron a las autoridades municipales solidarizarse con Fermín y hacer posible que cuente con los servicios necesarios para que viva de manera digna.

RETRATO Freddy Rivera, artista sacabeño, pintó el retrato de Fermín Puma en el muro del vecino del adulto mayor, solicitando su autorización. La imagen está acompañada de un versículo bíblico que convoca al cuidado de los ancianitos. “No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares” (Salmos 71:9).

“Me nació hacer el retrato (de Fermín) como un pedido de que no descuidemos, ni olvidemos a nuestros adultos mayores. Siento que es una forma de concientizar a la población y que cuiden a sus abuelitos y vean más allá porque podemos tener un vecino en esta condición. No creía que había alguien viviendo aquí”, manifestó.

Es un hombre valeroso porque pese a su edad y condición apoyó bastante en la construcción de su vivienda. “Él cargaba y nos pasaba los ladrillos. Nunca se sentó a mirar”.

Los voluntarios expresaron que Fermín ahora “tiene un techo y descansará bien. No sentirá más frío”. En Cochabamba, se registraron fuertes lluvias ayer desde horas de la tarde, pero el ancianito no está a la intemperie y se cobijó en su nueva habitación.

OPINIÓN