LA PAZ: DON VÍCTOR, EL SEÑOR DE LAS CARETAS DE T’ANT’AWAWAS

 

Plasmar un retrato en madera, casi perfecto, de su madre para celebrar la fiesta de Todos Santos del 2011 fue el puntal para que el artesano Víctor Cruz, inicie un nuevo emprendimiento. El apoyo de su esposa e hijos fue fundamental para dar un impulso a las tradiciones con las máscaras de la t’ant’awawas. Es así que días antes de la celebración de Todos Santos don Víctor se ubica en la puerta de la parroquia Corazón de Jesús de Villa Dolores para ofrecer las máscaras de yeso que son utilizadas para colocar a las tradicionales t’antawawas.

“El primer tallado que hice fue del rostro de mi madre en madera, hace ocho años y fue mi esposa que después de ver la perfección con la que hice el trabajo me animó a emprender un negocio temporal. Recuerdo que la primera vez hemos vendido todo, no sabíamos que íbamos a tener éxito”, expresó.

La precisión y los detalles en cada figura que esculpe don Víctor hizo que su trabajo sea demandado en estas fechas. Es así que cada año recibe cientos de pedidos con los cuales las personas que celebran Todos Santos elaboran sus t’ant’awawas y a través de ellas evocan a sus seres queridos que ya partieron.

Una de las novedades para este año es la figura del padre Sebastián Obermaier. Estos ejemplares se agotan primero cada día que sale a vender en la zona de Villa Dolores.

“Muchas personas han llevado cinco, diez máscaras con la figura del padre Obermaier, el sacerdote era muy querido en El Alto y hay mucha gente que le tenía aprecio, por eso preguntan por esas máscaras, pero son las que primero se agotan”, dijo.

Entre otras figuras, están las de personajes conocidos como el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, el guerrillero, Ernesto “Che” Guevara y el compadre Carlos Palenque. En comparación con las figuras que habitualmente se venden, el trabajo de don Víctor muestra rostros aymaras de campesinos, mujeres de pollera, mineros, niños y policías.

Al ver la precisión en su trabajo, los compradores optan por encargarle trabajos extras, como es el caso de don Juan Calle Espejo quien aseguró que al ver la máscara en yeso de su madre fallecida, Sabina Espejo, no pudo contener las lágrimas por el parecido. “No he podido aguantar y derramé unas lágrimas porque la he visto que el rostro de mi madre ha salido igual a como era ella”, expresó Juan cuando se aprestaba a adquirir las figuras.

Para este año, Víctor ha creado casi 5.000 máscaras, la mayoría son pedidos que fueron encomendados desde hace un año y el resto son trabajos realizados con rasgos que predominan en nuestra población.

Más de un transeúnte se arrodilla en el puesto para elegir una careta que se parezca a algún familiar fallecido. Los precios de los productos varían de acuerdo con el tamaño, pues hay desde Bs 5 hasta Bs 40.

“Cada año me pidieron caretas más grandes, creo que será más trabajo y el costo podría ser de Bs 70. Lo más moroso es elaborar la muestra maestra, tardo de dos a tres días, después todo es fácil”, indica.