LOS PERROS EN CHERNÓBIL ”YA NO SON PERROS”, SEGÚN UN ESTUDIO TIENE MÁS DE 390 GENES DISTINTOS Y SON INMUNES AL CANCER

El análisis de la población canina local aporta claves sobre la supervivencia en ambientes extremos y contaminados

El desastre nuclear de Chernóbil en 1986 transformó radicalmente el paisaje ecológico de la región. La explosión del reactor 4 liberó grandes cantidades de cesio-137yodo-131 y otros radionúclidos, contaminando más de 2.600 kilómetros cuadrados y forzando la evacuación de decenas de miles de personas.

En este entorno hostil, la fauna silvestre sufrió un drástico descenso, aunque con el tiempo algunas especies, como los lobos y los perros, lograron sobrevivir y expandirse. Los perros que actualmente deambulan por la zona descienden en su mayoría de mascotas abandonadas durante la evacuación, y su historia genética ha permanecido en gran parte desconocida hasta ahora.

En la zona de exclusión nuclear de Chernóbil, un grupo de perros ha desarrollado una estructura genética única, resultado de la adaptación a condiciones extremas y al aislamiento, más que de mutaciones directas provocadas por la radiación

Un reciente estudio científico internacional publicado en Science Advance, ha analizado la genética de más de 300 perros que habitan en los alrededores de la central nuclear y en ciudades cercanas, revelando que estos animales han experimentado una rápida adaptación genética impulsada por la selección natural y el aislamiento poblacional.

Para investigar los mecanismos detrás de la adaptación de estos animales, el equipo liderado por Gabriella J. Spatola y Timothy A. Mousseau recolectó muestras de sangre de 302 perros entre 2017 y 2019.

Las muestras procedían de tres ubicaciones clave: la propia central nuclear de Chernóbil, la ciudad de Chernóbil situada a 15 kilómetros y Slavutych, una localidad a 45 kilómetros donde se reubicaron muchos trabajadores tras el accidente.

El análisis genético, realizado mediante arrays de polimorfismos de nucleótido único (SNP), permitió identificar tres poblaciones independientes y genéticamente diferenciadas.

Los resultados muestran que los perros de la central nuclear presentan una mayor similitud genética interna y menor diversidad, lo que sugiere un efecto fundador o cuellos de botella poblacionales tras el desastre. En contraste, los perros de la ciudad de Chernóbil exhiben la mayor diversidad genética, lo que indica una población más mezclada y menos endogámica.

Slavutych destaca por una mayor presencia de haplotipos asociados a razas puras modernas, como labrador retriever y yorkshire terrier, lo que apunta a una historia poblacional diferente y a una introducción más reciente de perros domésticos.

El estudio de la estructura familiar reveló la existencia de 15 familias, con la mayor de ellas abarcando individuos de todas las localidades analizadas. La comparación con perros de raza y de cría libre de otras regiones demostró que los perros de Chernóbil son genéticamente distintos, aunque comparten ascendencia con razas de pastores alemanes y de Europa del Este, así como con bóxers y rottweilers en la ciudad.

0 0

También te podría gustar...