HINCHAS Y DIRIGENTES EMPRENDEN VIAJE A MONTERREY POR LA ILUSIÓN DEL MUNDIAL
Con la ilusión a cuestas y el peso de más de tres décadas de espera, una delegación de más de 200 bolivianos emprendió viaje este lunes rumbo a Monterrey, México, para alentar a la Selección nacional en la repesca de clasificación al Mundial 2026.
El grupo está conformado por dirigentes del fútbol boliviano, invitados especiales —entre ellos el vicepresidente del país, Edmand Lara—, periodistas y, en su mayoría, aficionados que decidieron acompañar a La Verde en uno de los desafíos más importantes de los últimos años.
Antes del viaje, el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Fernando Costa, destacó el significado de este momento para el país.
“Hemos esperado 31 años para este momento. Estoy agradecido con la hinchada por subirse a esta nave, al vuelo de la esperanza y la fe”, expresó en un breve acto.
Bolivia enfrentará el jueves 26 de marzo a Surinam en la semifinal de la repesca. En caso de avanzar, disputará el partido decisivo el martes 31 ante Irak, con un cupo al Mundial en juego.
“Ha sido mucho tiempo de espera, de lucha. A todos los que nos han acompañado en este esfuerzo les agradecemos. Llevamos en este vuelo la esperanza de 11 millones de bolivianos”, agregó Costa, quien también confía en la entrega del equipo.
“Estoy seguro de que nuestros seleccionados van a dejar el alma en la cancha para regalarle a esta nación el estar presentes en el siguiente Mundial”, afirmó.
La Verde logró su lugar en esta instancia tras finalizar en el séptimo puesto de las Eliminatorias Sudamericanas, posición que le permitió acceder al repechaje intercontinental.
La última vez que Bolivia disputó una Copa del Mundo fue en Estados Unidos 1994, bajo la dirección técnica de Xabier Azkargorta y con Guido Loayza al mando de la FBF. A diferencia de aquella edición, que contó con 24 selecciones, el Mundial 2026 marcará un hito al ser el primero en la historia con 48 equipos y disputarse en tres países: Estados Unidos, México y Canadá.
Hoy, 31 años después, un país entero vuelve a soñar. Y ese sueño ya está en vuelo.
El Deber
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