LA VIDA DE SIMÓN I. PATIÑO LLEGARÁ A LA PANTALLA GRANDE

Llallagua, La Salvadora, el Banco Mercantil y todas las facetas de Simón I. Patiño, el Barón del estaño, serán plasmadas en una película que narra una “versión libre” de su biografía. La producción estará dirigida por Álvaro Zavaleta, hijo del renombrado político y sociólogo boliviano René Zavaleta Mercado.

Zavaleta Reyles será el director de una historia que narra una “versión libre” de la biografía de Patiño, magnate boliviano y propietario de las principales minas de estaño en Bolivia, quien llegó a controlar el mercado mundial de este mineral.

“Es un relato casi cronológico de la vida de Patiño que en su tiempo fue denominado como el ‘Rey del Estaño’. En el transcurso de la narración se muestra la gran perseverancia del personaje, para triunfar en el negocio minero en un mundo cambiante”, contó Zavaleta.

La historia mostrará locaciones como Oruro, Llallagua, La Paz, Valparaíso, París, Berlín, Nueva York y Buenos Aires. Estará ambientada  entre 1895 y 1947.  Para la grabación se están gestionando co-producciones con diferentes países donde se rodará el largometraje que aspira a tener un alcance mundial desde Bolivia.

El guion inicial fue elaborado por Ramiro Antelo León, Boris Romero Yakovenko  integrará también el equipo como guionista y productor asociado. Y por último, figura como productora ejecutiva Elizabeth Salguero.

El barón del estaño, Simón I. Patiño, fue una de las principales figuras en el ámbito de las compañías   mineras. Éstas dominaron la economía boliviana en buena parte del siglo XX.

Nacido en Cochabamba, su interés por la actividad minera se despertó en aquellos años y, en 1895  estableció una sociedad con los responsables de la mina La Salvadora. Este yacimiento, situado en el departamento de Potosí, en el cerro Llallagua, se convirtió en 1900 en una de las reservas de estaño más importantes del mundo, al descubrirse una gran veta en su interior.

 Se estableció en Oruro, fundó el Banco Mercantil y, durante la primera década del siglo, su fortuna creció hasta límites inimaginables. Adquirió otras minas de los alrededores como Catavi-Siglo XX, Uncía y Huanuni, con lo que consolidó el complejo minero más importante del país.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Simón I. Patiño controlaba gran parte del mercado mundial del estaño; su inmensa fortuna personal lo situó  entre los hombres más ricos del mundo. Considerado uno de los personajes más importantes de la historia boliviana del siglo XX, murió en Buenos Aires en 1947.

Página Siete