EL NIÑO SE INTENSIFICA Y PONE AL MUNDO EN ALERTA: ¿QUÉ PUEDE PASAR EN BOLIVIA Y AMÉRICA LATINA?
El Pacífico se calienta y las alertas aumentan. El episodio de El Niño 2026-2027 ya está plenamente establecido y, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), continuará intensificándose durante los próximos meses, con un pico previsto hacia finales de 2026.
La advertencia genera expectativa en América Latina, una de las regiones donde los efectos de El Niño pueden traducirse en cambios importantes en las lluvias, temperaturas, disponibilidad de agua y condiciones para la agricultura.
La OMM señala que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027. Además, sus pronósticos apuntan a que el episodio alcanzará una intensidad muy fuerte.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el fenómeno se está intensificando y vinculó este escenario con un aumento del riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.
El Pacífico está registrando un calentamiento excepcional
Uno de los principales indicadores se encuentra en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial.
La OMM informó que el índice Niño 3.4 pasó de una anomalía promedio de aproximadamente +1,5 °C entre mayo y julio a cerca de +2 °C en julio. Posteriormente, entre finales de julio y mediados de agosto, los valores semanales llegaron aproximadamente a +2,2 °C y +2,6 °C.
La NOAA también reportó un fortalecimiento del fenómeno. En su actualización del 10 de septiembre de 2026, señaló anomalías superiores a +3 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental y una probabilidad superior al 90% de que se produzca un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027.
Además, bajo la superficie del océano se han detectado anomalías térmicas todavía mayores, con algunas zonas que superaron los 8 °C por encima del promedio durante julio y comienzos de agosto, según la OMM.
¿Por qué preocupa tanto?
El Niño es un fenómeno natural que altera la circulación atmosférica y redistribuye el calor y la humedad a escala planetaria.
Un episodio fuerte no significa que todos los países tendrán el mismo clima. La intensidad del fenómeno por sí sola tampoco determina la gravedad de los impactos en una región específica. La OMM advierte que las consecuencias dependen de la ubicación, la época del año y de la interacción con otros patrones climáticos.
Lo que sí aumenta es la posibilidad de alteraciones importantes en las temperaturas y precipitaciones, incluyendo episodios de calor extremo, sequías y lluvias intensas.
¿Qué podría ocurrir en América Latina?
Los efectos pueden ser muy diferentes de un país a otro.
En algunas zonas de Sudamérica, El Niño puede favorecer lluvias más intensas, aumentando el riesgo de inundaciones y deslizamientos. En otras regiones puede producirse el efecto contrario: menos precipitaciones y mayor riesgo de sequía.
La OMM subraya precisamente esta variabilidad regional: un El Niño muy fuerte puede modificar significativamente los patrones de lluvia y temperatura, pero no permite afirmar que todos los países enfrentarán el mismo escenario.
¿Y qué significa para Bolivia?
Para Bolivia, la evolución del fenómeno será especialmente importante para sectores como agricultura, agua y energía, debido a la posibilidad de cambios en los patrones habituales de precipitación.
Sin embargo, no es correcto afirmar que todo el país sufrirá necesariamente una sequía extrema. El impacto dependerá de cómo evolucione El Niño y de la respuesta de otros factores climáticos regionales.
Por eso, las autoridades meteorológicas y los sistemas de alerta deberán seguir la evolución del fenómeno durante los próximos meses.
¿2027 será el año más caliente?
Aquí también hay que separar pronóstico de certeza.
El Niño suele alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero, y sus efectos sobre las temperaturas globales pueden prolongarse después del pico del fenómeno.
Imagen de referencia, captura RR.SS.
Por ello, existe preocupación de que 2027 registre temperaturas globales excepcionalmente altas, pero afirmar desde ahora que será definitivamente el año más cálido de la historia sería ir más allá de lo que permiten los pronósticos actuales.
Lo que viene
La atención estará puesta en los próximos meses, cuando se espera que El Niño continúe fortaleciéndose.
La OMM ya ha pedido reforzar la preparación y los sistemas de alerta temprana ante posibles episodios de calor extremo, sequía, lluvias intensas e inundaciones.
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