EL AIRE MÁS LIMPIO EN BOLIVIA SE RESPIRA EN LAS FRONTERAS DE ORURO, TARIJA Y POTOSÍ
De acuerdo con el portal IQAir.com, el aire más limpio en Bolivia se respira en las zonas fronterizas de los departamentos de Oruro, Tarija y Potosí; mientras que, según confirma, el aire más contaminado se respira en los departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz, focos de los incendios forestales que aquejan al país desde hace tres meses.
IQAir es una empresa tecnológica suiza que permite a particulares, organizaciones y gobiernos de todo el mundo, monitorear la calidad del aire con base en información de instancias oficiales. Por ello, su mapa confirma los datos del Gobierno Departamental de Santa Cruz, que señala que, en el municipio de San Ignacio de Velasco, la contaminación por los incendios es tan grave que incluso pasa de la clasificación de “peligroso”.

Aire limpio
En el caso de las áreas donde se respira aire limpio en Bolivia, el mapa señala en verde las provincias Aniceto Arce y José María Avilés, en Tarija; en el caso de Potosí, las provincias señaladas son Sud Lípez, Baldivieso, Nor Lípez y Daniel Campos. Todas ubicadas en la zona fronteriza con Argentina y Chile.
En el caso de Oruro, las provincias con más aire limpio, a excepción de Litoral, que está en el centro, y Ladislao Cabrera, que limita con Potosí, el resto están ubicadas en la frontera con Chile: Atahuallpa, Mejillones y Sajama.
Pero el dato relevante es que estas zonas están en la parte más altiplánica del país, oscilan entre los 3.600 y 4.500 metros de altitud y debido a que son áreas desérticas, la densidad poblacional es mínima.
Un detalle histórico del portal IQAir revela que, en la clasificación del Índice de Calidad del Aire (ÍCA), Bolivia empeoró desde 2021, revelando que ese año ese índice indicaba que el grado de contaminación en el país se promedió en 5,5%, que está en la categoría de aire “bueno”, pero en 2023 este se elevó hasta 12,3% que lo ubica en “moderado”.
Sin dato oficial
No obstante, en el caso boliviano, la mayoría de los informes de instituciones bolivianas, gobiernos municipales y el propio Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) carecen de datos concluyentes e información histórica fiable, debido a diferentes factores.
De acuerdo con el “Informe Nacional de Calidad de Aire de Bolivia / Gestiones 2019 – 2020 – 2021”, elaborado por el MMAyA, entre los principales problemas para establecer datos fiables está la falta de equipos en puntos geográficos urbanos y menos en el área rural; el mal mantenimiento de estos (por los costos elevados y falta de personal) y un sistema que centralice las cifras.
“Más del 70% del humo que tenemos concentrado en la región de la Amazonia, las llanuras y la Chiquitania es por la humareda de Brasil”, señaló Hugo Mamani, Director del Senamhi.
El mismo documento revela que otro factor que perjudica el monitoreo de la calidad del aire es la destitución y relevo de funcionarios técnicos por el ingreso de nuevas autoridades políticas.
Estos elementos impiden generar una base de datos histórica que permita confirmar en qué magnitud afectan los cambios atmosféricos, ya sean generados por eventos climáticos, la vida cotidiana en ciudades (contaminación industrial), o por los incendios forestales, por ejemplo.
El informe menciona que en Bolivia solo se han realizado ocho informes nacionales de la calidad del aire en las gestiones de 2008 – 2009, 2009 – 2010, 2010 – 2011, 2012 – 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018. En estos informes “se detalla la siguiente información: Gestión y evaluación de la calidad del aire, diseño de las redes de monitoreo y los límites de inmisión que se aplican legalmente y la interpretación de calidad del aire en Bolivia. Información general sobre los municipios que cuentan con Red MoniCA. Presentación de los resultados y análisis de los niveles de concentración de contaminantes medidos en los municipios de Bolivia considerando aspectos como datos meteorológicos, parque automotor, inventario de emisiones, entre otros. Los episodios críticos como San Juan, Día del Peatón y la época de chaqueo. Medición del índice de Contaminación atmosférica”.
21 puntos de monitoreo de la calidad del aire están instalados en los municipios capitales de los departamentos de Oruro y Potosí, los cuales proporcionan los registros en los que se basa el MMAyA.
La visualización del mapa en el portal IQAir.com revela que, en América del Sur, la mancha que clasifica las zonas más contaminadas con las categorías “perjudicial para grupos sensibles, perjudicial, muy perjudicial y peligroso” acapara varios países: Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina y Brasil; este último es el más afectado por la cantidad de incendios forestales registrados en la última semana.
En el caso de Bolivia, el departamento de Santa Cruz aparece en la zona de riesgo por los incendios con los municipios más afectados San Matías, San Julián y principalmente San Ignacio de Velasco. Sin embargo, la mancha naranja y roja se extiende por las regiones de Pando y Beni.
Recordemos que, en el caso de Pando, las autoridades departamentales del Ministerio de Educación determinaron continuar con las labores escolares por la vía virtual; en tanto que en las capitales, Santa Cruz de la Sierra y Trinidad, se volvió a las clases presenciales.
¿Humo de Brasil?
El 4 de septiembre, el director general del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), Hugo Mamani Ticona, aseguró que “más del 70% del humo que tenemos concentrado en la región de la Amazonia, las llanuras y la Chiquitanía es por la humareda de Brasil”. Con ese argumento se intentaba explicar la capa oscura que cubría los cielos en las ciudades capitales del occidente.

El último reporte público del MMAyA, del 12 de septiembre, reportaba datos contrarios a lo reportado por IQAir, porque mencionaba que, en esa fecha, el aire de Potosí estaba en la escala ICA clasificado como “muy malo”, y el de Oruro y Tarija estaba en la categoría de “malo”.
Sin embargo, otro informe del MMAyA, de diciembre de 2023, confirma que, en el caso de Potosí, solo se cuenta con 10 puntos en los que se instalaron los aparatos de medición y que todos están ubicados en el municipio capital. Similar disposición se tiene en Oruro, que cuenta con 11 puntos de control.
Esto confirma que los datos catalogados como “nacionales” tienen como deficiencia el hecho de que solo se basan en muestras tomadas en las capitales y no así en toda la región.
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